El color de la esperanza

written by Jane Knoop

"Yo solo estoy haciendo lo que puedo desde donde estoy", dice Janice. Puede que Janice deba estar sola en casa, sin derecho a salir debido a las restricciones del confinamiento del Reino Unido, pero no se queda callada. Optimista por naturaleza, pero no inmune a los desafíos que le presenta el nuevo coronavirus, admite: "No ha sido fácil, pero aun así sé que Dios se está moviendo y tengo esperanza".

Janice se ve obligada a compartir esta esperanza. Ella sabe que Dios está compartiendo mensajes sencillos con ella, que también traerán esperanza y vida a otros. Pero ¿cómo puede compartir estando encerrada en casa?

Ella dibuja en sus ventanas.

Un día un salmo. El día siguiente, la cruz. Y el siguiente, una tumba vacía. Janice aprendió a escribir para atrás; palabras de esperanza para acompañar sus imágenes. Visibles desde su calle, sus vecinos caminan por al lado y pueden verlas. Intrigadas, las personas se detienen y miran. Es más que un arcoíris, comúnmente visto en las ventanas de los hogares del Reino Unido. Las ventanas de Janice cuentan una historia; una historia de un hombre que sabía lo que era estar distanciado de aquellos a los que amaba, sabía lo que era vivir en soledad y con miedo e incluso sabía lo que era enfrentar la muerte. Estas ventanas cuentan la historia de un hombre que era Dios y que superó todo para traer esperanza, no solo para ese momento, sino también para ahora.

Como un manantial

Este deseo insaciable de compartir el amor de Dios ha sido una característica definitoria de Janice desde que conoció su amor por primera vez. A la edad de 11 años, la realidad del evangelio, en toda su profunda sencillez, la impactó. Ella había sido escogida por Dios. Adoptada. Su niña querida. Este descubrimiento superó a todo lo demás.

"Desde el principio, compartir su amor brotaba naturalmente de mí, como un manantial", comparte Janice, "Era simplemente parte de quien era yo". Por lo tanto, incorporarse a las misiones luego de once años como profesora de estudios religiosos fue algo natural para ella. Habiendo aprovechado cada oportunidad para hablar del amor de Dios en su ambiente de trabajo secular, ella sabía que era algo que quería hacer a tiempo completo.

El recorrido de Janice con Jesús la llevó a OM. Sus años como profesora, líder, discipuladora (en Birmingham, a bordo del Logos II; en Sudáfrica y de vuelta en el Reino Unido) le dieron a Janice la oportunidad de hablar de Jesús y de equipar a otros para compartir de su amor. 

Sin embargo, de forma inspiradora, Janice describe el compartir del amor de Dios en términos muy simples y que empoderan: "Yo solo hago lo que Dios me dice que haga, cuando Él me dice que lo haga, como Él me dice que lo haga, con lo que tengo en mis manos".

La misión a través del arte

Fue el deseo de llegar a otros con el evangelio lo que llevó a Janice al arte. Ella recuerda haber pensado: "Estoy en las misiones pero voy a la oficina y vuelvo a casa, y voy a la iglesia y vuelvo a casa". Le llamó la atención: “No sé cuántos no cristianos conozco más que algunos de mis vecinos”.

Inicialmente, el arte era simplemente una manera de conocer personas y construir nuevas amistades fuera de la iglesia y de su trabajo como líder de Aprendizaje y Desarrollo para OM en Reino Unido. Con el tiempo, el arte paso de ser un medio para conectarse  ella misma con otros, a ser un canal para conectar a otros con Dios.

"Descubrí que podía estar sentada en una reunión de oración ¡garabateando!", comparte Janice. Estos garabatos eran el resultado de fuertes ideas que ella sentía durante la oración, la alabanza o incluso en el medio de reuniones de planificación. Cuando comenzó a compartir sus dibujos, descubrió que Dios estaba hablándole a otros a través de imágenes que ella había creado; confirmando algo que el Espíritu Santo estaba poniendo en sus corazones o moviéndolos a través de un mensaje fresco de esperanza.

En una campaña en Bélgica, Janice descubrió el impacto total del arte como una forma poderosa, creativa y efectiva de llegar a aquellos que no conocen a Jesús. Una pintura que ella expuso, "Madre contempla a tu hijo, hijo contempla a tu madre", basada en Juan 19:26, generó un sorprendente nivel de interés y conversaciones profundas con aquellos que pasaban cerca.

En el transcurso de los años, Janice fue directora de Artes en OM en Reino Unido, totalmente comprometida a ver cómo Dios puede usar el arte como un medio para construir su Reino. Humildemente comparte: "Yo no soy una artista. Yo soy una persona a través de la cual Dios usa el arte para llevar su mensaje. Yo solo soy alguien que pinta, y si Dios quiere usar estas pinturas para mostrarse a sí mismo a alguien ¡eso depende de Él!"

Encontrando esperanza

Antes del confinamiento, Janice instalaba su caballete en una ciudad bulliciosa, invitando a los transeúntes a añadir una pincelada de color al lienzo con la pregunta “¿Qué color crees que tiene la esperanza?” La gente paraba, a menudo sorprendida. Pero entonces la conversación fluía de forma natural: "¿Dónde encuentras tu esperanza?" Janice planteaba la pregunta y, a medida que la gente le devolvía la pregunta, ella compartía: “Encuentro toda mi esperanza en Jesús”.

Ahora, más que nunca, la gente busca señales de esperanza. Las pinturas en sus ventanas llevan color a las calles y esperanza a aquellos que las observan.

“Me alegro de que hayas cerrado las cortinas;”, dijo recientemente uno de los vecinos de Janice, “no podía ver la imagen de Jesús claramente cuando estaban abiertas”. Janice encontró el comentario de su vecino muy conmovedor en tiempos en los que muchos se están preguntando dónde está Dios. "Él siempre está ahi, sabes", ella respondió, "incluso cuando no lo puedes ver claramente. Él está ahí".

Para Janice, Dios está presente de una manera muy clara y profunda en este tiempo. El mundo entero está tambaleando por los efectos del virus, pero Dios está trabajando en el quebrantamiento. "Tenemos una oportunidad", dice Janice, "para que la iglesia nazca a una nueva manera de hacer las cosas". Una nueva forma de amarlo a Él y una nueva forma de compartir su amor con otros con audacia y creatividad.

Janice can’t help but share the hope she’s found. Even in lockdown, she sees how God can use art to bring hope and make His name known.

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