Sirviendo en su mesa

written by Maria Smith, Leah Goulding

Hace tan solo cuatro meses, alrededor de 50 personas asistían a la iglesia de habla turca que Deniz, un obrero de OM en Londres, dirige. Desde que el Reino Unido entró en cuarentena para frenar la propagación del COVID-19, hasta 1.600 personas han sintonizado el servicio transmitido en directo cada domingo. Deniz dice: «Esta es una de las mayores oportunidades que tenemos para llegar a personas no alcanzadas con el evangelio. Nunca he estado tan ocupado con llamadas telefónicas, nuevas redes sociales y escribiendo y grabando sesiones en línea».

«La mayoría de la gente no considera al Reino Unido como no alcanzado», explica Deniz. Sin embargo, hay miles de turcos allí que no conocen el amor de Cristo. Tener una población tan significativa de personas no alcanzadas representa una gran oportunidad para compartir el evangelio. De todas formas, los obreros como Deniz encuentran algunos obstáculos: muchos miembros de la comunidad turca tienen un bajo nivel de inglés, luchan por encontrar empleos que paguen un salario justo y pueden verse obligados a trabajar largas horas para sustentarse. «Trabajan hasta 12 horas al día, a veces siete días a la semana», dice Deniz. Esto deja poco tiempo para descansar, ni hablar de exploración espiritual y crecimiento.

También hay desafíos entre los creyentes turcos; Deniz halla que muchas personas que vienen al Reino Unido como cristianos, provienen de orígenes teológicos poco sólidos. Aunque los creyentes ya no sigan falsas enseñanzas, algunos conceptos errados están profundamente arraigados y esto puede resultar en una incapacidad de sostenerse espiritualmente; muchos terminan siendo muy dependientes de los trabajadores externos.

«Así que, lo que estamos haciendo —dice Deniz— es intentar fortalecerlos y animarlos a estudiar las Escrituras por sí mismos, para que puedan enseñar a los demás».

Él comparte que múltiples grupos de comunión turcos se reúnen regularmente; además, están iniciando cinco iglesias y otros grupos caseros. A pesar de los obstáculos, los trabajadores han visto al evangelio cambiar las vidas tanto de los creyentes como de los no creyentes.

«Creo que muchos de ellos son personas que desean conocer a Dios y ver cómo se aplica eso a su vida», dice Deniz. «Hubo una mujer musulmana que vino [a nuestro grupo casero] por ocho meses después de ver a Jesús en un sueño. Ella aceptó a Cristo; fue una verdadera alegría para nosotros. Ahora trae a otra amiga musulmana; aún no ha aceptado a Cristo, pero ha asistido por ocho semanas».

Moldeado por Dios

El testimonio de Deniz es un recordatorio de la fidelidad de Dios en el trabajo ministerial, incluso en los ministerios más pequeños. «La clave de mi llegada a la fe en Jesús fueron las personas a mi alrededor», comparte. Criado en una familia musulmana nominal, Deniz conoció de Jesús por primera vez siendo niño gracias a una chica de 15 años que dirigía estudios bíblicos para sus compañeros en su sótano. Él vio su vibrante fe en Jesús y quiso conocerlo por sí mismo. Este fue el punto de inflexión para Deniz. Más tarde, inspirado por el ministerio penitenciario en Bulgaria (donde creció), y un encuentro con un prisionero, se dio cuenta de que quería ser más activo en compartir su fe.

«Como verás —dice— las personas llegan a la fe de formas muy diferentes y podemos ver cómo Dios las moldea».

Según Deniz, el trabajo entre los turcos puede ser lento; requiere mucho tiempo, energía y visitas a las personas. Queda mucho trabajo por hacer y muchos todavía no han oído el evangelio, pero Dios ama profundamente al pueblo turco y no han sido olvidados.

Un tiempo de nuevas posibilidades

Esperanzado, Deniz ve este tiempo como una temporada de nuevas posibilidades dentro de la comunidad turca a la que sirve. En el Reino Unido, los templos han estado cerrados desde marzo y ahora están empezando a abrirse de nuevo al público dentro de los parámetros del distanciamiento social. Podría ser tentador ver este último tiempo como meses perdidos para la iglesia, pero Deniz, modesto, se asombra al ver que la iglesia de la que forma parte está creciendo.

«El hambre de Cristo que la gente tiene en este momento es fascinante», comparte. Señala que muchos en la comunidad turca buscan un significado de forma más urgente y genuina. «Podemos ayudar a las personas a ver lo que es importante en la vida y hacia dónde se dirigen espiritualmente».

«Es difícil no poder reunirnos en persona; —dice Deniz, reconociendo el valor inigualable de la conexión física— por otro lado, la gente está haciendo preguntas y estamos conectados con más personas de lo que normalmente estaríamos. Muchos han pasado meses en casa y han tenido más tiempo para involucrarse con nuestra oferta en línea; incluso no creyentes y, a veces, familias enteras».  

Junto con los cultos en vivo, Deniz ha estado realizando estudios bíblicos por videollamada, para conectar con aquellos que están haciendo preguntas y queriendo saber más. También, realiza un seguimiento con llamadas personales cuando es posible. «Un día, hablé con un hombre por teléfono durante más de una hora —recuerda Deniz—. Se había mudado a Inglaterra y descubrió que su vida era solo trabajo, trabajo y trabajo. "¿Qué estoy haciendo aquí? —se preguntaba—" y hacía preguntas sobre mi fe en Dios»

Deniz se sorprende al ver que tiene un flujo constante de estas conversaciones; gente buscando la verdad y haciendo preguntas. Ahora tiene cuatro nuevos creyentes que quieren ser bautizados. «Sé que Dios se está moviendo a través de esta desafiante situación», comparte con seguridad.

La vida en medio del coronavirus continúa y Deniz mantiene su visión de alcanzar a las personas donde están. La forma en que esto se manifiesta cambia constantemente. Después de tantos meses, la gente está cansada de las reuniones por video, pero ahora hay más oportunidades de reunirse con la gente manteniendo la distancia social. Recientemente, Deniz viajó 80 kilómetros para reunirse con un hombre turco que quería conocer a Cristo y orar con otro creyente en persona.

«[Ahora] no estoy invitando gente a venir a mi mesa, —explica— pero iré a servirte a la tuya».

Turks from the community gather and worship at a nearby Turkish speaking church plant in the UK. Photo by Garrett N.

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