El desafío del discipulado

written by Nicole James

El ministerio siempre ha sido parte de la vida de José*. En Latinoamérica, cuando era niño, José vio en sus padres el modelo de una vida cristiana activa y se empapó de la verdad bíblica que ellos le compartieron. «Además, crecí asistiendo a reuniones, conferencias y campamentos también relacionados al ministerio. Así que, eso desarrolló en mí un entendimiento de Dios y Jesús a una edad temprana», explica.

Medio Oriente, sin embargo, no era la primera opción de José, geográficamente hablando. Él y su esposa sabían desde la adolescencia que querían servir al Señor en el extranjero. Pero José también tenía una fuerte inclinación por su trabajo en informática y no quería dejar atrás su carrera profesional por un ministerio a tiempo completo.

«Cuando empezamos a orar y considerar las oportunidades, el Señor comenzó a desarrollar en nosotros un interés y amor por la cultura y por la gente aquí», explica José. Su familia hizo un viaje exploratorio a Medio Oriente, el que confirmó la región como una posibilidad.

Luego estaba su trabajo. «Entendíamos que venir a Medio Oriente solo sería posible por medio de mi profesión y consiguiendo un empleo aquí; esto se sentía muy natural y en sintonía con lo que el Señor había estado trabajando en nuestras vidas», comenta.

José, un ingeniero de software, encontró un puesto dirigiendo un equipo multicultural en una compañía en el Medio Oriente. Su interés por la ingeniería y la mecánica general se fusionó con su deseo de combinar toda su vida con su ministerio. «Siempre vi mi trabajo y mi fe muy integrados», comenta.

En realidad, en Medio Oriente ha sido más fácil para él compartir su fe que estando en su país natal en Latinoamérica. «Aquí, la gente está muy interesada en conocer mi fe; ellos vienen directamente y me hacen preguntas. Ser abierto y honesto en la forma en que vivo y trabajo me ha permitido mostrar mi fe en acción en el trabajo», dice él. «Me ha dado la oportunidad de compartir abiertamente de la Biblia, orar con mis compañeros... y personas han llegado al Señor de diferentes religiones».

Presentar principios bíblicos a su equipo transformó la manera en que sus compañeros se relacionaban unos con otros. Él modeló la manera de usar respuestas suaves para disipar la ira y hablar la verdad en amor. «Eso realmente cambió por completo la manera de trabajar de los equipos y produjo muy buenos resultados para la compañía», comparte José.

A fin de mantenerse enfocados en su misión, José y su esposa se reúnen regularmente con otros extranjeros que viven allí y comparten su forma de pensar; quienes quieren ver a la gente de la región alcanzada con el evangelio de Jesús. También buscan pequeñas muestras de lo que Dios está haciendo en la vida de las personas con las que están compartiendo.

«Hemos tenido el gozo de ver a algunas personas venir al Señor, ser transformadas y caminar firmemente con Él. Eso ha hecho que todo valga la pena», enfatiza. «Me encanta hacer lo que el Señor nos llevó a hacer».

Tiempo de transición

A medida que el nuevo coronavirus llegaba a Medio Oriente, la cuarentena y otras medidas extremas de prevención agravaron un tiempo de cambio y transición por el que José y su esposa ya estaban atravesando. Cuando su compañía decidió eliminar su puesto a fines de 2019, José dispuso un periodo de tiempo para buscar un nuevo trabajo y enfocarse aún más en el discipulado. Eventualmente, tendría que decidir si dejar Medio Oriente y volver a Latinoamérica o no.

La compañía le dio tiempo para concluir con sus responsabilidades. Dios usó ese tiempo para darle a José nuevas oportunidades para compartir su fe y descubrir cómo Él ya había estado trabajando en los corazones de muchos. «Recientemente, uno de mis compañeros de trabajo me escribió para saber cómo estaba y dijo: “José, tu presencia está todos los días conmigo; eres la primera persona que he visto viviendo los principios espirituales que crees.”», comparte.

«Fue tan bueno ver el resultado de vivir abiertamente para que otros puedan ver; fue mucho más de lo que podría haber imaginado, abrumador», dice José.

Con más tiempo en sus manos, José y su esposa aprovecharon el inicio del 2020 para «trabajar al máximo», organizando estudios bíblicos y capacitaciones (en inglés y español), para equipar y movilizar creyentes que ya viven en su ciudad para alcanzar a sus vecinos árabes.

«Una vez que la cuarentena comenzó y las reuniones virtuales se convirtieron en la norma, las cosas se volvieron incluso más fáciles de organizar y cumplir», dice José. Comenzó a organizar reuniones diarias en línea de diferentes tipos: estudios bíblicos, llamadas de discipulado uno a uno y capacitación en movilización.

«Estamos realmente animados por ver a varios latinos ya preparados para compartir, dirigir grupos de estudio, involucrarse activamente en la evangelización y el discipulado, movilizados para alcanzar a los no alcanzados. Sentimos que si debemos dejar la ciudad, el ministerio debería poder seguir creciendo», explica.

Con nuevas necesidades inmediatas surgiendo en su ciudad, José y su esposa también comenzaron a ofrecer ayuda práctica a las personas. Ayudan tanto a turistas como a quienes tienen dificultades para comprar alimentos después de haber perdido su fuente de ingresos. Física, pero no socialmente distanciado, José pasa su tiempo «conectando con la gente, animándolos y orando [por ellos]; no solamente en este país, sino en todo el mundo».

*nombre cambiado

A worker prays for the local people inside his home. Photo by Jay S.