La fisioterapeuta y el desánimo en pandemia

written by OM International

“Vestida y Alborotada”, así se sintió Aneli* después de su llegada a Albania. Había viajado desde México para trabajar como fisioterapeuta y estaba emocionada de poder atender personas con necesidades especiales en Albania. Sin embargo, cuando el coronavirus llegó, arruinando los planes originales de ministerio, se sintió incapaz de usar las habilidades que Dios le había dado para servir en su nuevo país. ¿Qué debía hacer una obrera cristiana, nueva en el extranjero, cuando su trabajo parecía dejar de existir siéndole arrebatado?

En México, al ir creciendo, Aneli no estaba realmente interesada en tener una relación personal con Dios; bastaba con ir a la iglesia los domingos. Después de un tiempo, dejó de ir a la iglesia por completo y empezó a vivir la vida a su manera. Cuando Aneli tenía 18 años, un amigo insistió en que fuera a un viaje misionero de una semana al norte de México y Aneli fue a regañadientes. Mientras grababan un drama en un parque durante un evento de alcance, se sintió fuertemente identificada con la trama. Más tarde, cuando el equipo compartió el evangelio, ¡Aneli recibió a Jesús en su vida!

Aneli terminó sus estudios y comenzó a trabajar como fisioterapeuta. De vez en cuando pensaba en la promesa que le había hecho a Dios de servirle a través de esta profesión. En 2018, Aneli supo que OM necesitaba fisioterapeutas en Albania, un país del que no sabía nada. Aunque no fue fácil simplemente dejar su trabajo, mudarse de su apartamento y dejar a su familia, Dios estuvo con ella a cada paso del camino. En agosto del 2019 pisó el suelo de Albania por primera vez.

La batalla

Albania es una nación hermosa, pero lucha económicamente al ser uno de los países más pobres en Europa. Los desafíos económicos afectan inmensamente al sistema médico. Muchos albaneses con discapacidades necesitan terapia, pero no es sencillo ni barato obtenerla. OM en Albania trabaja con niños que sufren discapacidades físicas y/o mentales en un centro estatal residencial, así como con aquellos viviendo en casa con sus familias. Además de compartir el amor de Jesús visitando familias y realizando programas interactivos para niños, el equipo brinda asistencia en educación, desarrollo y ayuda práctica. De igual manera, su deseo es brindar fisioterapia a quienes la necesitan en particular.

El 26 de noviembre de 2019, un terremoto considerable azotó Albania, registrando 6,4 en la escala de Richter. Este incidente, además de otros factores, hizo que el uso de las habilidades terapéuticas de Aneli empezara despacio. Luego llegó la pandemia de coronavirus y el confinamiento; parecía que Aneli estaba experimentando una crisis tras otra. Encerrada en el apartamento de un séptimo piso, ella seguía involucrada en capacitaciones en línea, pero pensaba: “Sé que mis colaboradores están dando dinero para que yo esté aquí, y solamente estoy ... en mi casa ... Me comprometí para servir en el ministerio, pero ahora no estoy haciendo nada". Se preguntó si debía volver a casa. Después de hablar con su pastor en México y con otros, sintió que lo mejor sería quedarse y Dios proveyó el sostenimiento necesario. Pero, ¿qué haría ella entonces?

La oportunidad

La pandemia había detenido temporalmente los planes de Aneli de ayudar a niños con discapacidades en la comunidad, ya que el riesgo de transmitir la enfermedad a este grupo vulnerable era demasiado alto. Sin embargo, Aneli pudo concentrarse en brindar terapia a creyentes locales, como Debora*, una seguidora apasionada de Jesús que trabaja con una iglesia local y que, en el ministerio de OM, sirve a personas con necesidades especiales. Debora sufrio un accidente cuando tenía 6 años, un mueble pesado cayó sobre su cuerpo dejándole la pierna gravemente rota. Se motivo a caminar de nuevo, pero, sin asesoria médica adecuada, no pudo volver a caminar correctamente. Debora necesitaba terapia pero no podía pagarla. Como Aneli se había vuelto inesperadamente disponible debido a los desafíos del coronavirus, ahora podía apoyar a Debora y a otros cristianos locales.

Semana a semana durante la pandemia, Aneli ha trabajado con Debora dándole diferentes ejercicios para hacer y explicándole por qué debe hacerlos. ¡Y está dando resultado! Los padres de Debora y otras personas han comentado sobre su mejoria al caminar y Aneli también ha visto diferencia. Si no hubiera sido por el coronavirus, es posible que Aneli no se hubiera concentrado tanto en esta preciosa dama, derramando el amor de Jesús en alguien que había estado necesitando fisioterapia durante mucho tiempo. Con gratitud, Debora dice: “Esto es un milagro para mí, es mi mayor necesidad. Aneli es un milagro del Señor".

Mientras Aneli ayuda a las personas a través del don que Dios le ha dado, su deseo es ofrecerles no solo atención física, sino también animo emocional y espiritual. El amor que ella encontró en Jesús es el amor que la impulsa a ayudar a cualquiera que Dios le ponga en su camino. Aunque la primera temporada en el servicio cristiano de tiempo completo lució diferente a lo que hubiera esperado con todas las crisis que ocurrieron, Aneli siente que su fe creció durante esta pandemia. "Dios se estaba encargando de las cosas que yo no podía controlar ... puedo ver cómo Dios provee todo lo que necesito", explica. “Él tiene un propósito en todo. [Puede que sea] nuestro plan B, ¡pero para Dios quizá es el Plan A!"

“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.” – Romanos 8:28 (NTV)

*Nombre cambiado

Aneli, from Mexico, uses her skills as a physical therapist to share God's love in Albania.