Recapitulación Día 3: Raíces

Hoy los adolescentes han aprendido lo que significa “tener la identidad que Dios les dio”. Si vivimos tal y como Dios nos creó para vivir, no hace falta que pretendamos ser las personas que no somos. Josh explicó que si es cierto que los que han perdido físicamente sus hogares pueden perder sus identidades, también existe el peligro de que podamos perder nuestra identidad espiritual si intentamos vivir fuera de lo que de hecho ya somos.
Como ejemplo, Debs enseñó un corto vídeo de dos personas descansando en la orilla del río de Offenburg – nada especial, totalmente ordinario. Luego volvió a enseñar el mismo vídeo con los retoques hechos por el editor de los vídeos de TS. La nueva versión contenía un espacio de lanzamiento de cohete desde el área de TS, el cielo gris fue iluminado por una radiante puesta de sol y la foto en general se volvió vívida de manera poco natural. Obviamente no era nada de real.
Debs recordó que nosotros los adolescentes, a menudo hacemos lo mismo con nuestra vida: miramos a nuestro público e intentamos moldar nuestras vidas a ciertas cosas que pensamos que les gusten a los demás. Desde fuera parecemos a cualquiera, pero lo que somos por dentro es diferente.
Para mejor aclararlo, Debs abrió dos bebidas de unas latas idénticas y las derramó. Aunque parecieron idénticas desde fuera, sus contenidos eran diferentes. Concluyendo, “muy a menudo, creamos una identidad para que los demás lo vean, pero en el fondo no estamos siendo nosotros mismos “- señaló Debs, y siguió – “ Mucha gente lucha por aparentar una vida cuya exterior no combina con lo interior. Esta mañana, Dios nos dice a cada uno: recibe la identidad que te otorgo.”
 Como siempre, luego hubo un juego anticipado de disfraces. Cuatro adolescentes tenían el reto de pintarse la cara igual a lo que aparecían en la pantalla. Sin espejo y en un tiempo límite, sus caras acabaron siendo un desastre de mezcla entre negro, blanco y rojo y nada tenían que ver con la foto de muestra. Esto demostraba lo estúpido que es copiarnos las identidades ajenas, especialmente cuando ya habíamos recibido nuestra identidad de parte del Creador del universo.   
Pero parecernos ridículos no es el principal problema. Si basamos nuestra identidad en algo que no sea Jesús, vamos a tener una muy inestable fundación. De regreso en el escenario, Debs caminaba hacia unos globos  de helio atados de varias cuerdas.  Al cortar una cuerda, instantáneamente el globo votó hacia arriba. Esto demuestra que si basamos nuestra identidad en algo cambiante, tendremos poca estabilidad cuando surge algo inesperado. De lo contrario, si nuestra identidad está firmemente arraigada en Jesús, quedará estable.
Según Josh, se trata de que cada uno sepa quién es realmente y que esté contento con eso porque “Nuestro Padre en el cielo está contento con eso.” Es exactamente como el momento cuando Dios dijo que ama a Jesús mientras fue bautizado (Mateo 3:17), Dios amará a sus hijos (Juan 14:23). Para enfatizar, Josh indicó que Juan - a través de su libro - no usó su propio nombre, más bien se identificó como “el discípulo al que Jesús amaba”.
Por eso, no necesitamos intentar que nuestra identidad sea “mejorada”. Nuestra identidad se derrama solo por el hecho de estar EN CASA con Dios. ¿Pero cómo recibimos esta identidad, pues? Según Leah, empieza con nuestra capacidad de discernir entre lo “verdadero” y lo “falso”. No podemos elegir qué oír pero podemos elegir cuál de esas cosas escuchar.
Como última recomendación, Josh advirtió que las raíces necesitan tiempo para ser más profundas. Esa lucha por saber quiénes somos nosotros en realidad va a ser larga. Cuánto más te quedas cerca de tu Padre, más sabrás caminar hacia el conocimiento de quién eres realmente.