Recapitulación Día 6: Vida

La última sesión plenaria de TeenStreet (TS) inició con un vistazo hacia atrás sobre todas las enseñanzas basadas en “estar en casa”, y que íbamos escuchando a lo largo de la semana. Con el mismo entusiasmo que antes, Josh prometió que hoy iba a ser todavía mejor: “Echemos un vistazo a Juan 15:1-17 …¡un versículo lleno de promesas para nosotros!”
Queremos llevar frutos. “Pero qué quiere decir “frutos”, “frutos que no pasarán?” – preguntó Debs. Entonces, ella enseñó una cantidad de fotos polaroid, protagonizadas por diferentes personas, ya que en realidad, los frutos que no pasarán son personas. Luego iba colgando una a una las fotos en el escenario decorado con unas ramas de vid  para ilustrar esos frutos que crecen si permanecemos en Jesús. Dios quiere que llevemos frutos y que nos quedemos con Él en casa, pero también hemos sido enviados para llevar “frutos que no pasarán”. Entonces, ¿cómo podemos estar en casa y ser enviados afuera al mismo tiempo? Esto parece ser una contradicción pero no imposible porque nuestra casa es una casa móvil. No es una casa pegada en un único lugar.  
 “Creo que los primeros versículos en Juan 15 son los 17 versículos mejor pegados que hayan existido” – confesó Josh – “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador” (Juan 15:1, RVC). Este versículo acerca del labrador, a Josh le hizo pensar en un verdadero labrador, quien ama su jardín y disfruta del labor necesario para hacer crecer sus plantas. Josh explicó que en ningún caso, los versículos es solo el listado de unas obligaciones, más bien es un poema o una canción de amor que el labrador (Dios) escribió para sus plantas (nosotros).
Más a menudo no somos capaces de escucharle a nuestro Padre quien  nos habla con amor; solo vemos un listado de cosas por hacer. Para mejor explicar este problema, Josh nos contó la historia de su regalo de navidad para Debs: una máquina para hacer pan. Pero Debs no se quedó contenta con ello, luego más tarde explicó que sólo Josh era el único aficionado en hacer panes. En el texto de Juan, sin embargo, Dios no nos obliga a actuar, más bien habla de su amor para nosotros.
Este amor invisible en el versículo 15 ( RVC) : “15 Ya no los llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; yo los he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se las he dado a conocer a ustedes.”
No somos siervos pero somos llamados a servir. Debemos servir unos a otros porque somos amigos de Jesús. “Puedes ver lo bonito que es ese día para el siervo, o sea para nosotros. El siervo debe cumplir con las faenas que su Maestro le da. Tenemos un bonito día cuando estamos en casa y podemos escuchar la voz de Dios “– explicó Josh.
Como última reflexión, Josh analizaba a los tres protagonistas de los citados versículos con sus respectivos papeles. “Hay un jardín, una rama y un fruto. El labrador tiene la responsabilidad de cuidarse de la rama, para que pueda llevar frutos. Nosotros, como ramas, no tenemos que trabajar para producir frutos. La   única faena que tenemos es cuidar de nuestra conexión con la vid, que es Jesús” – dijo Josh. Luego acabó con el versículo 17, donde dice que el único mandamiento es “amarnos el uno al otro”. Es lo único que tenemos que hacer: amarnos mutuamente y permanecer conectados a la vid.
Después de la sesión, cada uno recibió una llave – símbolo del hecho de estar en casa con nuestro Padre, estemos donde estemos. Las llaves nos recordarán que hemos sido enviados, pero al mismo tiempo, estamos en casa. Por encima de todo, Dios, Jesús y el Espíritu Santo siempre están con nosotros. Sin embargo, no existe una fórmula para esta ecuación. Estar en casa puede tener diferentes significados según el caso de cada uno.
Cuatro miembros del equipo de programa compartieron con los adolescentes lo que ellos entendían por “ser enviados estando en casa”. Solveig, por ejemplo, opinó que estar en casa significa obedecerle a Dios. (Juan 15:10). Estuvo un rato pensando que podría ser “hacer bien las cosas, y vivir una vida en la rectitud. “Pero entonces me di cuenta que se trata de un corazón obediente y de una búsqueda del Señor. He aprendido que es importante escuchar lo que el Señor tiene por decirte ahora en vez de aventurarte en cualquier lugar del futuro”- concluyó ella.
Para acabar con la sesión, Debs animó a los adolescentes a que preguntaran a Dios cuál serían los pasos necesarios para permanecer EN CASA con Él, cuando estén otra vez de regreso en su casa terrenal.