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A young girl walks along the beach in Zanzibar, Tanzania

“Oro que Dios me de la estrategia, la manera, la puerta para hablar con los musulmanes. Para mí, mi nombre es un puente, porque suena musulmán, y me dan la bienvenida en sus hogares," dijo Samar.

La pasión de Samar*, movilizador de OM, por alcanzar a los que tienen su mismo trasfondo musulmán.

“Nací en un familia musulmana. Mi papá era un jeque importante. Él escribió libros sobre el Islam,” dijo Samar.

Su papa falleció cuando Samar era un niño. Lo enviaron a una escuela islámica a aprender el Corán con la intención de que un día reemplace a su padre como líder. Samar dijo que además de los alumnos que pagaban la cuota, la escuela aceptaba de manera gratuita a niños huérfanos y de la calle con el propósito de instruirlos en la educación islámica. A Samar le iba bien en la escuela y se distinguió en la memorización.  A los 16 años, ganó una competencia por memorizer el Corán, convirtiéndose en el mejor del sur de África.

Luego de que su escuela se incendiara, los alumnos fueron enviados a sus casas para poder realizar las reparaciones. Vivió con su abuelo y Samar se dio cuenta de que las cosas podrían ser diferentes a cómo fue enseñado.

“Veía a los niños jugar juntos como amigos – y yo no conocía eso, porque en la escuela nos enseñaban a pelear, vivíamos como animales,” explicó Samar. “Estando en casa, vi niños de mi misma edad jugando juntos con alegría y felicidad…Yodije: “¿Por qué ellos juegan sin pelearse? Porque para mí, no se puede jugar sin pelear.”

“Le dije a mi abuelo: “Quiero estudiar acá; no me envíes de regreso a la escuela. Si no hay escuela, no quiero estudiar más.” El abuelo le preguntó por qué quería eso.  “Vi a María y Ali jugar juntos sin pelearse. Si me llevás de regreso a la escuela, nosotros vamos a pelear. No quiero pelear con nadie, quiero amar.”

El abuelo de Samar le dijo que él tenía que regresar a la escuela, así que Samar se escapó. Luego de seis meses Samar regresó a su casa y se disculpó, expresando de nuevo su deseo de estudiar en una escuela local. Su abuelo aceptó y  Samar terminó sus estudios en su pueblo.

Luego de la graduación, Samar comenzó a trabajar en el negocio de su abuelo. Con su sueldo, comenzó a vivir una vida mundana. A veces iba a trabajar; a veces no.

A través del fútbol, Samar conoció a Roberto, que era cristiano. Roberto vio que Samar no era feliz y lo invitó a quedarse en su casa con su familia. Gracias a eso, Samar comenzó a ir a la iglesia con la familia y a relacionarse con el pastor, quien le compartió el evangelio,  a pesar de que Samar dijo no querer escuchar sobre Jesús, ya que esto lo “hacía sentir mal”.

“Jesús mismo comenzó a acercarse a mí,” recordó Samar. “Cuando me encontraba solo, una voz venía y me decía: Decidite.  Algunas veces cuando dormía, soñaba con esa voz.”

Durante más de un año Samar continuó escuchando esa voz que lo instaba a “decidirse”,  pero él siguió ignorándola. Luego Samar tuvo una pelea, y tocó fondo. Sin tener a donde ir, aceptó la invitación de ir a vivir a la casa del pastor. Después de escuchar toda la historia de vida de Samar, recuerda lo que el pastor le dijo: “No puedo darte dinero, pero lo que te puedo dar es a Jesús para que lo sigas. “Pero primero busca Su reino y Su justicia…” Mateo 6:33 (NVI). Decidite a seguir a Jesús. ”Esto le recordó a Samar la voz que había estado escuchando.  Así que decidió seguir a Jesús y su vida nunca más fue la misma desde entonces.

 “Deseo ver Sus Milagros, deseo ver Su bendición. Deseo ver lo que Él puede hacer en mi vida,” dijo Samar. “Él cambió mi vida”.

“A un lugar difícil”

“Primero conocí a OM como una escuela, no como misioneros ni como una organización,” dijo Samar.

Oyendo de un amigo acerca del entrenamiento para deportes en el nivel dos en OM Zambia, Samar se sumó al programa. Más tarde, regresó a Tanzania donde continuó con el ministerio de deportes, algunas veces colaborando con el equipo de OM allí. Dos años más tarde, él, su esposa y sus dos hijos se unieron oficialmente al equipo de OM en Tanzania.

Samar oró para saber donde él y su familia deberían servir y supo a través de sueños e imágenes que veía continuamente, que suponía que debería “ir a un lugar difícil”. Su esposa sugirió que se mudaran a Zanzibar y comenzaran allí. “Si no es ahí, Dios nos guiará a otro lugar”, dijo Samar. 

Zanzibar es una isla tropical cerca de Tanzania. Anteriormente era un centro de comercio de esclavos hacia  la Península Arábiga, pero Zanzibar está aún fuertemente influenciada por la cultura arábica y el Islam.

Samar no espera que este cambio sea fácil. “El momento en que vas a compartir con los musulmanes y ellos se dan cuenta de que sos cristiano y querés que cambien su fe para que se conviertan a tu fe, se vuelve dificíl.” dijo por experiencia.

“Oro que Dios me de la estrategia, la manera, la puerta para hablar con los musulmanes. Para mí, mi nombre es un puente, porque suena musulmán, y me dan la bienvenida en sus hogares.

“Busco la oportunidad de hablar con ellos pero con sabiduría.  Sin competencia,  nosotros solo hablamos y compartimos. “Hey amigo,  quiero compartirte esto … como ellos creen en el Corán más de lo que creen en la Biblia, uso el Corán para predicarles…como cuando les digo: “Jesús es Dios”, el Corán tiene muchos versículos que hacen referencia a Jesús como Dios.”

Antes de mudarse a la isla a fines de 2018, Samar hizo varios viajes exploratorios para ver y conocer la tierra y descubrir cuál es la major manera de alcanzar a las personas y usar sus talentos.

 “Tengo tantos planes,” dijo con entusiasmo.  “Como unos ocho planes. Deseo alcanzarlos por medio del deporte. Deseo hacer algunos negocios. Deseo alcanzar a otros con el equipo de fútbol que pueda formar…tantas cosas.”

Por favor, oren por Samar y su familia para que se puedan adaptar a la forma de vida en Zanzibar. Oren por sabiduría y dirección para que puedan alcanzar a los musulmanes con el evangelio y compartir el amor de Jesucristo.

*nombre cambiado por seguridad.

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