Dios redireccionó mi vida

written by Kate Toretti

Natalia pasó de soñar con una vida de comodidad a servir a los vulnerables, y no lo iba a cambiar por nada

Cuando Natalia* (Argentina) tenía cuatro años, su familia se mudó a los Estados Unidos: “Era el 2001 y la economía en Argentina estaba muy mal”, recuerda Natalia. “Entonces, nos mudamos allí para conseguir más oportunidades para nuestra familia".

Casi 10 años después, su familia volvió a Argentina. A los 13, Natalia tuvo dificultades con el cambio. “Adaptarse a Argentina fue difícil,” dice Natalia. “EEUU era mi hogar, y de pronto todo era diferente. Estaba tan enojada con mi familia por traernos de vuelta. Me gustaba mi vida en los Estados Unidos y quería volver allí a vivir el resto de mi vida. Era mi mayor sueño".

Como su familia tiene herencia italiana, aplicaron y recibieron la ciudadanía italiana y los pasaportes dos años más tarde.

Natalia creyó que ese sería su camino de vuelta a los Estados Unidos, así que ahorró dinero y compró un pasaje. Su último paso era una entrevista para ir a los Estados Unidos a largo plazo, y la pregunta final fue si ella ya había estado en el país por un largo período de tiempo.

“Debido a esa pregunta, mi aplicación fue rechazada dos semanas antes de que yo tuviera que viajar a EE.UU” dijo la chica de 22 años. Natalia estaba dolida, y fue en ese momento que sintió que Dios le hablaba.

“Leí la historia del joven rico en Mateo 19:16-30, quien habiendo seguido perfectamente la Ley, le preguntó a Jesús que más tenía que hacer para ser salvo. Jesús le dijo que vendiera todo lo que tenía, se lo diera a los pobres y le siguiera,” recuerda Natalia. “También leí el libro Radical de David Platt, que también hablaba de este tema".

 

Durante los siguientes meses, mientras pasaba tiempo en la Palabra, Natalia ganó una nueva perspectiva de Dios y de lo que significa ser cristiana.

“Me di cuenta que estaba persiguiendo mis sueños y no estaba siguiendo a Jesús,” compartió Natalia: “Vi que Él era digno de mucho más que el solo hecho de que yo viviera donde quisiera, en mi estilo de vida soñado. Jesús era digno de aún más que mi mayor sueño".

Lentamente, el deseo de volver a los Estados Unidos se desvaneció y, eventualmente, desapareció de su corazón.

Luego, Dios le dio un nuevo sueño: ir al campo misionero.

“Él tomó el sueño viejo, en el cual yo vivía en comodidad y perseguía los deseos de mi corazón, y lo reemplazó con uno en el cual yo podía vivir potencialmente en menor comodidad en el futuro. Él simplemente redireccionó todo. Eso es algo que solo Dios pudo hacer en mí".

Con un nuevo propósito para su futuro, Natalia comenzó a caminar de forma activa para prepararse para el campo misionero. Comenzó a estudiar para ser profesora de inglés y ahorrar dinero de la forma que pudiera, incluso si ello significaba sacrificar algo que quisiera o un evento al cual quisiera ir.

Además, buscó el consejo de su pastor, quien le recomendó ir en un viaje misionero a corto plazo. Entonces, alguien de OM sugirió que ella orara sobre servir a los refugiados en Grecia.

“Mientras oraba por ello, Dios comenzó a mostrarme que los refugiados eran como yo de adolescente. Yo sabía lo que era ser de otro país y tratar de adaptarse a uno nuevo en el cual realmente no quería estar. Aunque no podía entender el horror de dejar mi país debido a una guerra y tener un largo, arduo y aterrador viaje hacia un nuevo país, sentí que podía relacionarme en cierto nivel".

 

Entre el dinero que había ahorrado y las donaciones de su iglesia, Natalia pudo ir a Grecia en enero de 2019. Durante su viaje de un mes con OM, pasó tiempo sirviendo en iglesias de refugiados, como también en dos campos de refugiados diferentes. Sus tareas fueron variadas, desde ayudar a obreros de largo-plazo, a limpiar y doblar ropa, cuidar bebés, enseñar clases, y cualquier otra manera en que pudiera compartir del amor de Dios de forma práctica.

“Cuando conocí a los refugiados y oí sus historias, empaticé con ellos. Entendí como podían estar tan tristes porque extrañaban sus países de origen, y que estaban en Grecia porque buscaban sobrevivir".

“Aquellas fueron historias de cómo pasaron dos años trasladándose de un país a otro, tratando de llegar a Grecia, a través de noches interminables, océanos oscuros, estando perdidos, incluso tratando de nadar, y perdiendo miembros de sus familias en el camino. Estaba maravillada. Estas historias eran reales. Están sucediendo ahora, en 2019. Nunca lo había visto de forma tan cercana a mí. Lo había visto en TV o en internet, pero era totalmente diferente oír a las personas delante de mí contándome las historias de supervivencia de sus viajes. Todas mis preocupaciones parecieron pequeñas desde ese momento".

Ahora de vuelta en Argentina, Natalia tiene un propósito renovado en sus estudios para ser profesora de inglés. “Quiero poder enseñar inglés o traducirlo para quien lo necesite o no tenga acceso a él, como los refugiados.

Ellos siempre están necesitando profesores de inglés en los campos de refugiados, porque algunos tratan de insertarse en una sociedad en la cual no hablan su idioma".

Natalia ama a las personas musulmanas y desea trabajar con grupos vulnerables, por lo tanto, está abierta a volver a Grecia o ir a otro lado para servir en ello: “Me encantaría comenzar a estudiar teología también,” compartió. “Ahora, estoy tratando de leer tanto como pueda, pero me gustaría ir a algún lado a aprender".

¿Dios ha redireccionado tu vida? ¿De qué forma te motiva la historia de Natalia a compartir el amor de Dios con otros? Haz clic aquí para más información acerca de cómo puedes servir a Dios entre los refugiados. https://www.om.org

*nombres cambiados por seguridad

Intern with OM, she stands and reflects on her three months with OM France studying French and falling more in love with Jesus.

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