Sirviendo en su patio

written by Sarah Freymuth

El Reino de los Cielos a menudo pone todo de cabeza y la vida de Robbie Smitskamp no es una excepción.

Robbie ha corrido por todo el mundo con la esperanza de escapar de un pasado quebrantado que se le había adherido en su ciudad natal, Emmeloord, en los Países Bajos. Pero a través de un encuentro transformador con Jesús y un viaje a corto plazo de servicio con OM, el camino lo conduciría de vuelta a casa. No hubiese querido que fuera de otra manera que no fuera la de Dios.

Nacido de una madre musulmana turca y padre testigo de Jehová neerlandés, Robbie nunca sintió que encajaba mucho en ninguno de esos lados. Sus padres se separaron cuando tenía cuatro años y no vio mucho de su padre. Aunque crecía con una mentalidad más atea, la madre de Robbie seguía inculcando un islam secular en la familia, con versículos del Corán cosidos en las almohadas y otros objetos alrededor de la casa.

En medio de más problemas familiares, con el tiempo se fue a vivir con su padre. La relación era pedregosa y el joven Robbie continuaba luchando con su identidad, incapaz de abrazar sus raíces.

Cuando era adolescente, comenzó a quedarse hasta tarde con amigos, robar autos, beber y otro tipo de problemas. Su vida rápidamente comenzó a desmoronarse.

«Empecé a orar a Alá, pero Alá nunca vino a mí», dice Robbie, viendo que las acciones de sus amigos musulmanes no mostraban ningún cambio en la vida real y no lo interesaban.

Un día, su padre se dio cuenta que Robbie estaba cocinando y le sugirió ser chef. Robbie lo vio como una manera de evitar el desastre al que se dirigía y se zambulló en el mundo culinario.

Se abrió camino a través de los rangos de la industria de la hospitalidad hasta llegar a lo mejor de la gastronomía y concluyó con una educación de primer nivel digna de estrellas Michelin. Participó en un reality de televisión de competencia de chefs y encontró trabajo en un restaurante con 2 estrellas Michelin. Un buen trabajo en la capital de los Países Bajos, una novia y acceso a las fiestas más importantes. Desde afuera, parecía que Robbie estaba viviendo el sueño. Pero por dentro, se asomaba un vacío que no desaparecería. Había llegado al punto más alto, pero no estaba feliz.

Pasó la mitad de sus veintes viviendo de fiesta en fiesta, y cuando se presentó una oportunidad de mudarse a Australia, Robbie fue, con la esperanza de que el ambiente lo cambiara.

Sin embargo, pronto se encontró en el mismo estilo de vida que antes: un ciclo interminable de drogas, mujeres, trabajo y la incapacidad de perdonar a su padre por las fisuras de su relación pasada. Robbie cayó en una fuerte depresión llena de ansiedad y agotamiento, trató la meditación budista para tranquilizarse.

En un día de enero, en 2016, Robbie conoció a una mujer en un festival de música tecno al aire libre y percibió algo tranquilizador en ella. Después de compartir sobre sus aflicciones, la mujer pidió orar por él y lo invitó a un grupo de estudio pequeño de seguidores de Jesús. Cuando visitó este grupo un mes más tarde, Robbie cerró los ojos y tuvo una visión de un hombre en túnica blanca con un rostro como el sol.

«Sus brazos estaban abiertos y me jaló, puso mi mejilla derecha sobre su pecho. Sentí alegría, paz, amor, amor paternal, perdón —eso maravilló a Robbie—. Estaba literalmente más allá de la comprensión, porque estaba tan deprimido. Dios hizo su hogar en mí».

La vida de Robbie se llenó de luz, como si una cortina se abriera y el sol de mediodía entrara cual catarata. Su vida cambió inmediatamente; se zambulló en una relación con Jesús y fue capaz de perdonar a su padre. Después de pasar muchos años evitando su tierra natal, Dios le dio otra visión que lo llevó a mudarse de vuelta a los Países Bajos en mayo de 2019.

Robbie anhelaba más. Fue entonces que asistió a una conferencia y escuchó sobre OM y sus diversas oportunidades para ayudar.

El corazón de Robbie despertó al servicio y dedicó una semana a un viaje de corto plazo. Pero hubo una condición en su ofrecimiento. «No quería hablar de Jesús con musulmanes y refugiados —admite—. Pero no pude conseguir el tiempo libre que deseaba y lo que había disponible era una semana con refugiados en Serbia».

Esos seis días cambiaron de nuevo el curso de la vida de Robbie. Al ver a los que percibía como “forasteros” con una nueva perspectiva, evaluó su propio origen, percibiendo que Dios cambiaba su mentalidad sobre su identidad mixta. Después de Serbia, Robbie fue y pasó dos meses en Turquía, donde Dios restauró completamente su corazón. «Hubo un punto en el que odiaba mi origen turco, pero Dios me recordó mi identidad —dice—. Yo era 100 % neerlandés, 100 % turco y 100 % nacido de nuevo en Jesús».

Dios le dio a Robbie los ojos para acercarse desde su posición única a hablar con el pueblo turco en los Países Bajos. Luego de su viaje a Serbia, se encuentra en misión para construir relaciones y dar testimonio a la misma gente con la que nunca se sintió a gusto. Viaja por los Países Bajos predicando en plazas públicas y compartiendo el amor de Dios que él mismo ha experimentado.

«Yo tenía pensado permanecer en Australia por completo, y cuando Dios me trajo de vuelta, no pensé que me quedaría aquí —dice—. Al principio estaba un poco triste, pero en lo profundo sentí paz». Ha participado en eventos de evangelización para alcanzar a la ciudad, compartiendo el amor de Dios con los turcos y conectándolos con la iglesia local.

Empezar de nuevo en casa le trajo un nuevo propósito: ministrar donde sea plantado. Dejó mucho en Australia, pero Dios reorganizó su perspectiva para usar a Robbie para encontrar puntos en común con los de trasfondo musulmán y refugiados.

Para Robbie, servir en Serbia, Turquía y Ámsterdam es la sorpresa de su vida invertida, en la que todo lo que alguna vez despreciaba, ahora es querido. «Oro y espero poder ser un estímulo para la gente —dijo—. Quería que me sirvieran y ahora lo único que quiero es servir». Y Robbie está empezando en su propio patio.

Robbie Smitskamp preaching the gospel in Urk, Netherlands.