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Entrenamiento en Afrixa

Preparándose para las misiones

Dios preparó a Stephanie para capacitar maestros en Zambia a través de su legado familiar y las habilidades que le enseñaron sus padres. Stephanie creció en un hogar que creía en el evangelio en Australia. Sin embargo, cuando era niña, dejó que la ira, la amargura y una actitud arrogante gobernaran su vida en lugar de vivir una vida entregada a Dios. A lo largo de su vida, Dios obró en su corazón y la preparó para enseñar en Zambia, incluso antes de que desarrollara una relación con Jesús.

Un legado familiar y una hija pródiga

La creencia en el evangelio en la familia de Stephanie se remonta a varias generaciones por parte del lado de su madre. Stephanie describió el lado de la familia de su madre como “un enorme legado de cristianos”. Ella dijo: “Nací en una familia cristiana con una herencia muy fuerte, pero mi historia se relaciona en gran medida con la del hermano mayor en la historia del hijo pródigo”. Aunque Stephanie conocía las historias bíblicas populares y memorizaba versículos bíblicos, no tenía una relación con Dios. Por fuera, hablaba como una creyente, pero en realidad, su conocimiento intelectual acerca de Jesús no había penetrado hasta su corazón y transformado su vida. “Yo era muy, muy trabajadora, muy dedicada a la fe, pero muy enojona, muy amargada y muy, muy religiosa”, comentó.

Stephanie mantuvo su enojo dentro y trató de vivir una vida piadosa ya que su familia era muy conocida y respetada por su fe en la Palabra de Dios. Pero todos sus intentos de vivir una vida moral sin Cristo sólo alimentaron su orgullo y su superioridad moral.

Cuando Stephanie tenía 14 años, se dio cuenta de que no tenía una relación con Dios. Necesitaba aceptar a Jesucristo por sí misma. El Espíritu Santo la convenció diciéndole: “Tus padres tienen la fe y tus abuelos la tienen, pero tú también tienes que elegir esto por ti misma. No es algo que puedas heredar. Todo lo que sabes es meramente conocimiento, pero a menos que esté en tu corazón, entonces no tiene valor”. Stephanie entregó su vida a Cristo cuando tenía 14 años y se bautizó ese mismo año.

 

Preparándose para las misiones

Aunque Stephanie no se convirtió en seguidora de Cristo sino  hasta que ella era una adolescente, recordó: “Dios me ha estado preparando toda mi vida para esto”.

Su familia siempre había apoyado a los creyentes que compartían acerca de Jesús en otros países y los acogía en su hogar. Stephanie creció escuchando historias de estos seguidores de Jesús y leyendo biografías de personas que sirvieron a Cristo en otros países. Le encantaba escuchar estas historias y pensó que algún día ella también podría compartir el evangelio en otro país.

Stephanie y su hermana también tuvieron la oportunidad de asistir a conferencias misioneras con su tía, quien participó en la obra misionera. “Mi corazón no estaba bien en ese momento, pero creo que Dios todavía estaba poniendo semillas en mí en ese momento”, reflexionó Stephanie. En una conferencia misionera, cuando Stephanie tenía nueve años y su hermana 11, su tía les dijo que asistieran a cualquier evento que quisieran. Las hermanas caminaron por una gran sala de exposiciones llena de agencias misioneras y les pidieron que compartieran historias. La mayoría les dijo que regresaran cuando fueran mayores. Sin embargo, cuando se detuvieron en el stand de OM, fueron bienvenidas. Los trabajadores de OM les contaron historias a las niñas y les entregaron folletos para que pudieran aprender más. Stephanie todavía recuerda el nombre de la señora con la que habló y la saludó cuando se fueron. “Eso siempre lo he tenido presente”, dijo Stephanie.

Casi al mismo tiempo, el barco Doulos de OM atracó en Melbourne, Australia. Stephanie y su familia recorrieron el barco porque algunos de sus amigos trabajaban en él. La visita al barco plantó más semillas en la mente de Stephanie acerca de trabajar para OM.

Educada en casa durante la mayor parte de su vida, la flexibilidad de aprender desde casa le permitió a Stephanie adquirir habilidades y experiencias únicas que ha utilizado en Zambia, tales como:  primeros auxilios,  hacer una fogata, andar en motocicleta, carpintería, manejar automóvil y  el aprendizaje de nuevos idiomas de manera efectiva. Su experiencia como gimnasta la ha ayudado a liderar el entrenamiento deportivo en Zambia.

 

Sirviendo en África

África fue siempre del interés de Stephanie. Este interés se profundizó después de que un coro de niños de Uganda cantara en su iglesia cuando ella estaba a punto de terminar el bachillerato y estaba tratando de descubrir adónde iría y qué haría. Cuando el coro de niños se tomó un descanso del canto, compartieron lo que querían ser cuando fueran mayores. Tenían grandes sueños, como ser jugadores de fútbol profesional, médicos, maestros o presidentes; grandes sueños, pero Stephanie se dio cuenta de que era poco probable de que los niños terminaran la escuela. Esta realidad enojó a Stephanie y le dijo a Dios que alguien debería hacer algo. Inmediatamente Él le dijo: “Haz algo tú”. Ella dijo: "Muéstrame lo que quieres que haga y lo haré". Dios respondió: “Estudia enseñanza y ve a enseñar a África”. En ese momento, Stephanie se comprometió a ir a África como profesora.

Stephanie fue a la universidad donde estudió cuidado infantil y enseñanza. Al recibir su licenciatura, sintió que no estaba lista para servir en misiones y necesitaba experiencia docente, por lo que enseñó en el Reino Unido durante dos años. Luego regresó a Australia y consiguió un trabajo en los medios. Casi aceptó este trabajo de tiempo completo cuando Dios le recordó que se suponía que debía enseñar en África.

 

Respondiendo al llamado

Al azar, el hermano de Stephanie le envió un enlace web para un puesto en los medios de comunicación en el barco Logos Hope de OM. No pensó que el puesto era adecuado para ella, pero buscó otras ofertas de trabajo en el sitio web de OM y encontró una vacante para formador de docentes en Zambia.

Presentó su solicitud y seis meses después, Stephanie dio el paso. En Zambia, capacitó a docentes y fue subdirectora de una escuela de formación durante dos años antes de que el programa pasara a un modelo de tutoría y capacitación en el que las personas iban a las escuelas y capacitaban a los docentes. Stephanie y los demás formadores de docentes pasan de dos a cuatro semanas en cada escuela, capacitando a los docentes.

Durante los últimos cuatro años, Stephanie ha vivido a orillas del lago Tanganica en Zambia. Tres veces al año ella viaja a varios países de África para formar profesores y, cuando no está viajando, capacita a profesores y aldeanos que viven y enseñan a lo largo del lago.

Stephanie ve la mano de Dios en su vida mientras Él la preparaba para las misiones desde que era niña. Ella anima a los demás diciendo que "Él siempre te está preparando para algo, incluso cuando no sabes para qué te está preparando".

Ora para que Dios prepare y llame a más personas al campo misionero. Ora por maestros en toda África que den un buen ejemplo a los niños y los capaciten bien. Ora para que los niños de Zambia acepten el mensaje transformador del evangelio.

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